"No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo" Oscar Wilde
martes, 16 de octubre de 2012
Agua Cefálica*
estancado
arrecife gris
sustancia
inmóvil y vil
angustiada
AguA estancada
nada se
mueve allí
estanque
inerte, lluviA que fue
una vez,
quizá Ayer
Agua caída,
viva, diáfana aguA.
Destila
silencio aguaquieta
agua-espejo amargo gris.
Y la noche nace allí
quieto estanque
cuna muerta.
Pequeña
ciudad del eterno silencio
tibia quieta
dura agua
aprieta los
ojos del oscuro sentir
destiñe la
lunA en los poros de Abril.
Haras de
aguas muertas,
aura ahogada:
turbio líquido cefálico
en sus venas
el fondo oculta.
suspendidas
y apagadas gotas,
nervio negro
de Ácido barro
enturbiando
en noches el estAnque
entibiando
las sombras de las bocas
Fermenta en
el fondo inmovilizadagua,
callada Agua pozo espeso
y en el día nace aquí
quieto pantano
tumba viva.
*2° premio del I Concurso de Literatura de la UFVJM (Minas Gerais)
lunes, 15 de octubre de 2012
Poema XVIII
.jpg)
Desde el fondo de la miseria,
desconcierta al transeúnte que mira,
observa, se acerca, olfatea, se asquea;
astucia del pobre
que busca en la desgracia la sustancia
que nunca tuvo ni podrá tener,
escudriña la oscura podredumbre
de otras vidas, de otros días,
descubre los usos de esta bazofia
que ahora hurgará engullir,
escéptica boca que palpa
las huellas de otras manos:
temerosa lengua que refugia
los colores putrefactos de la impureza.
Desde el fondo de la humilde realidad
Desde el fondo de la humilde realidad
retoñan desaforados rasgos
que hoy y mañana…
algún día, bajo el mismo sol,
sábado, 13 de octubre de 2012
Poema V
![]() |
| Fotografìa de Gordon Willis |
Que la lluvia me abrase
con su olor a flor marchita
cuando camine en silencio
hacia tu boca de risa.
Que la vívida gota
desate el áspero nudo
almidonado y rústico
de mi fría garganta.
Que la sigilosa gota
una mil veces tu boca
con mis cautos y tristes
labios, que te esperan.
Que tu lengua me hiera, así,
con su suavidad melosa,
con tu puñal de diosa.
Que tu boca sea boca.
jueves, 11 de octubre de 2012
Escondido
Escondido, detrás de las cejas
mirar ese mundo impávido,
los sueños, de nada sirven,
la coraza.
Temblar inmóvil sobre la tierra
que exhala un agrio temor
y dormir despierto,
y vivir durmiendo.
Sólo, cansado de ver,
solo el ojo moviéndose:
dosificando las faltas de la vida,
cranear
el próximo movimiento,
decirle al ojo que solo mire
sin mirar, sin penetrar,
el mundo.
Escondido, las cejas
protegiéndome del silencio
alejándome de la vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

